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Cuál es el mejor sombrerete para chimenea: guía de compra

14 de septiembre de 2026 · Equipo Técnico, Industrias Mas

Cuál es el mejor sombrerete para chimenea: guía de compra

Puntos clave

17 min de lectura

Clave 1

No existe un mejor sombrerete en abstracto: existe el que corresponde a lo que evacúa el conducto, a su medida real, al entorno y a la temperatura de trabajo.

Clave 2

Lo primero que hay que saber es qué sale por ahí: humos de combustión, aire viciado de baños y cocinas, o ambos por conductos distintos dentro del mismo cajón de obra.

Clave 3

El sombrerete estático funciona sin consumo eléctrico y resuelve la mayoría de salidas domésticas; el mecánico se reserva para cuando el caudal a extraer lo exige.

Clave 4

La medida se toma sobre el exterior del cajón de obra terminado, no sobre el tubo interior ni sobre la medida aproximada de un catálogo.

Clave 5

El aluminio lacado cubre los entornos normales; el acero inoxidable AISI 316 se recomienda a menos de 2.000 metros del mar.

Clave 6

Todo remate tiene una temperatura máxima de trabajo, y ese dato hay que cruzarlo con el aparato antes de comprar.

Clave 7

El CTE DB-HS 3 obliga a proteger la boca de expulsión contra el agua y los pájaros, y a separarla al menos 3 m de cualquier entrada de ventilación.

No existe un mejor sombrerete en abstracto: existe el que corresponde a lo que evacúa el conducto, a su medida real, al entorno y a la temperatura de trabajo.

Lo primero que hay que saber es qué sale por ahí: humos de combustión, aire viciado de baños y cocinas, o ambos por conductos distintos dentro del mismo cajón de obra.

El sombrerete estático funciona sin consumo eléctrico y resuelve la mayoría de salidas domésticas; el mecánico se reserva para cuando el caudal a extraer lo exige.

La medida se toma sobre el exterior del cajón de obra terminado, no sobre el tubo interior ni sobre la medida aproximada de un catálogo.

El aluminio lacado cubre los entornos normales; el acero inoxidable AISI 316 se recomienda a menos de 2.000 metros del mar.

Todo remate tiene una temperatura máxima de trabajo, y ese dato hay que cruzarlo con el aparato antes de comprar.

El CTE DB-HS 3 obliga a proteger la boca de expulsión contra el agua y los pájaros, y a separarla al menos 3 m de cualquier entrada de ventilación.


Sección 02

Por qué la pregunta «cuál es el mejor» tiene truco

Si buscas el mejor sombrerete para chimenea vas a encontrar listas de productos ordenados por precio o por valoraciones. El problema es que un sombrerete no es un electrodoméstico: es una pieza que corona una salida concreta, con una medida concreta, en un edificio concreto y con un uso concreto. El mismo modelo puede ser excelente en un tejado y del todo inadecuado en el de al lado.

Dicho de otra forma: la pregunta útil no es cuál es el mejor, sino cuál es el correcto para tu salida. Y eso se decide con seis criterios que se pueden resolver en media hora, con una cinta métrica y un poco de atención. Esta guía los recorre en el orden en el que conviene abordarlos, porque cada uno condiciona al siguiente.

Un aviso previo que ahorra dinero: el sombrerete es la pieza más barata de toda la instalación y la que está en el punto más expuesto de todo el edificio. Elegir por precio en ese punto sale caro, porque un remate mal elegido no falla el primer año, sino al tercero, cuando reponerlo implica subir de nuevo a cubierta.

Sección 03

Criterio 1: qué evacúa el conducto

Es la primera pregunta y la que más veces se salta. Hay tres situaciones muy distintas que en el tejado se parecen mucho.

Salida de humos de combustión. Chimenea de leña, estufa, caldera de gas, instalación de pellets o biomasa. Aquí salen gases calientes y, según el combustible, condensados con carga ácida. El remate tiene que soportar esa temperatura y esa agresividad química, y su geometría debe ayudar al tiro en lugar de estorbarlo.

Extracción de aire viciado. Conductos de ventilación de baños y cocinas, sistemas de renovación de aire de la vivienda. Aquí no hay gases calientes, pero sí un caudal que hay que garantizar de forma continua. Es el terreno donde tiene sentido plantearse un remate con extracción mecánica.

Ventilación de espacios técnicos. Cajas de ascensor, patios de servicio, garajes, ocultación de maquinaria de climatización en cubierta. Suelen requerir superficies de paso grandes y a menudo dimensiones fuera de cualquier catálogo.

La razón por la que este criterio va primero es que condiciona todo lo demás: el material, la temperatura admisible, la necesidad o no de motor y hasta la forma de tomar las medidas. Y hay un caso mixto muy frecuente en vivienda colectiva: un mismo cajón de obra que agrupa varios conductos independientes —campana de cocina, baño, caldera— y que se corona con una sola pieza. Ahí la decisión no se toma por conducto, sino por el conjunto.

Sección 04

Criterio 2: estático o mecánico

Es la bifurcación principal del mercado y la que más confusión genera.

El sombrerete estático no lleva motor ni consumo eléctrico. Su trabajo lo hace la propia forma de la pieza: al pasar el aire exterior entre las lamas se genera una depresión sobre la boca del conducto que favorece la salida del aire o de los humos, en lugar de empujarlos hacia dentro. Es la solución adecuada para campanas de cocina, calderas de gas y chimeneas de hogar, y resuelve la gran mayoría de salidas domésticas sin ningún mantenimiento eléctrico.

El sombrerete mecánico incorpora un motor extractor en su interior. Se justifica cuando hay que garantizar un caudal determinado de forma continua —ventilación de zonas húmedas, baños y cocinas en vivienda colectiva— o cuando la extracción natural no da lo que la instalación necesita.

El criterio de elección no es «el mecánico es mejor». Es: ¿hay un caudal que garantizar por proyecto o por normativa? Si lo hay, mecánico. Si no lo hay y el conducto se comporta razonablemente, estático, que no consume, no se avería y no genera ruido.

Si la respuesta es mecánico, la elección del modelo depende del caudal a extraer, y ahí conviene tener a mano dos referencias. La primera es que un conducto de Ø100 mm a una velocidad de 4 m/s mueve del orden de 70 m³/h, así que el caudal total se puede estimar contando los tubos que acometen al cajón. La segunda es que cada modelo de motor exige una medida mínima interior del cajón de obra, y eso hay que comprobarlo antes de comprar, no después:

  • Modelo 4-200, hasta unos 77 l/s, con 35 W de potencia máxima absorbida: cajón interior mínimo de 300 × 300 mm.
  • Modelo 4-250, hasta unos 170 l/s, con 52 W: cajón interior mínimo de 445 × 445 mm.
  • Modelo 6-315, hasta unos 300 l/s, con 69 W: cajón interior mínimo de 540 × 540 mm.
  • Modelo 6-355, hasta unos 454 l/s, con 87 W: cajón interior mínimo de 610 × 610 mm.

Existe además una variante impulsora, para casos en que lo que hace falta es introducir aire y no extraerlo, con modelos de menor caudal.

Un detalle de instalación que se olvida a menudo: una extracción mecánica de este tipo debe llevar un regulador electrónico de tensión, que permite ajustar la potencia del motor al caudal real que necesita la instalación. Sin él, el motor trabaja siempre al máximo, con el ruido y el consumo que eso implica.

Sección 06

Criterio 4: el material según el entorno

Hay dos opciones reales y un criterio bastante claro para decidir entre ellas.

Aluminio lacado. Es el estándar y cubre la inmensa mayoría de instalaciones. Es ligero —lo que importa en una pieza que corona un cajón sin más sujeción que sus anclajes—, resiste bien la corrosión atmosférica, no necesita mantenimiento y se laca en cualquier color RAL para integrarse con la cubierta.

Acero inoxidable AISI 316. Se reserva para condiciones más exigentes: ambientes con cloruros, atmósferas industriales agresivas y combustibles que generan condensados más ácidos, como el pellet y la biomasa.

El criterio práctico más útil que puede darse es de distancia al mar: a menos de 2.000 metros de la costa, la recomendación es acero inoxidable. Es un umbral concreto y fácil de comprobar sobre un mapa, y evita la discusión abstracta sobre qué material es «mejor». Por encima de esa distancia, y en un entorno urbano o rural normal, el aluminio lacado es la elección lógica y no hay ninguna razón para pagar más.

Hay una tercera variable que conviene no olvidar: el acabado visible. El remate se ve desde la calle y desde las viviendas de enfrente. En cubiertas donde hay varios cajones, unificar el color hace más por el resultado final que cualquier otra decisión estética del tejado.

Sección 07

Criterio 5: la temperatura de trabajo

Este es el criterio que casi ningún comprador mira y que más problemas causa cuando se pasa por alto.

Todo remate metálico tiene una temperatura máxima de trabajo en régimen continuo. Por encima de ella, el lacado se degrada, las uniones sufren y la vida útil de la pieza se acorta de forma notable. Es un dato que debe figurar en la ficha técnica y que hay que cruzar con dos cosas: el aparato que evacúa y la configuración del conducto.

La configuración importa tanto como el aparato. No es lo mismo un remate que corona un cajón de obra en cuyo interior discurre un tubo independiente que llega hasta arriba —donde el remate trabaja a temperatura mucho más baja que los gases— que un remate que se coloca directamente sobre la boca del conducto de humos. En el primer caso la pieza está protegida; en el segundo recibe el gas de lleno.

Por eso la recomendación de compra es concreta: si la salida es de combustible sólido —leña, pellet, biomasa—, no compres por catálogo. Consulta la configuración del conducto con el fabricante antes de pedir, indicando el aparato, el tipo de conducto y si el tubo llega o no hasta la coronación del cajón. Es una consulta de dos minutos que evita reponer la pieza en tres años.

Para extracción de aire viciado y para calderas de gas la cuestión es mucho menos crítica, porque las temperaturas de trabajo son sensiblemente más bajas.

Sección 08

Criterio 6: geometría, viento y retorno de humos

La diferencia entre un remate que ayuda y uno que estorba está en su forma, y se aprecia sobre todo los días de viento.

El tiro de un conducto se produce porque el aire caliente del interior es menos denso que el exterior y tiende a subir. A ese mecanismo se le suma —o se le resta— el efecto del viento sobre la boca. Cuando el viento incide sobre una pieza bien resuelta, el aire acelera al atravesarla y genera una depresión justo encima de la salida, que tira del humo hacia fuera. Cuando incide sobre una boca desprotegida o sobre una tapa mal planteada, puede hacer lo contrario: presionar sobre la salida y provocar el retorno.

De ahí salen dos cosas a mirar en la ficha del producto.

La primera es si el diseño es antirretorno, es decir, si la pieza está pensada para generar depresión sobre el conducto y no solo para tapar la lluvia. La mayoría de los sombreretes baratos del mercado hacen únicamente lo segundo.

La segunda, en piezas fabricadas a medida, es si la altura del remate y la separación entre lamas se mantienen constantes al cambiar las dimensiones exteriores. Si al fabricar una pieza más grande se estiran las proporciones, la capacidad de depresión cambia y el comportamiento deja de ser el mismo. Que esas dos cotas no varíen es lo que permite que una pieza a medida se comporte igual que una de medida corriente.

Conviene también fijarse en la ejecución: una pieza cuyas partes van encajadas mediante puntos de embutición expansivos, sin soldaduras, conserva las propiedades del material en las uniones, que es donde antes empieza a fallar un remate soldado a la intemperie.

Sección 09

Qué exige la normativa en la boca de expulsión

Para conductos de ventilación, la referencia es el Documento Básico HS 3 del Código Técnico de la Edificación, dedicado a la calidad del aire interior. Define la boca de expulsión como el extremo exterior del conducto de extracción por el que sale el aire viciado y establece que debe estar dotada de elementos de protección que impidan la entrada de agua y de pájaros. En otras palabras: el remate no es un accesorio opcional, forma parte de la solución exigida.

Sobre su posición en cubierta, el documento fija tres condiciones que conviene comprobar antes de comprar nada:

Las bocas de expulsión deben situarse separadas al menos 3 m de cualquier elemento de entrada de ventilación —bocas de toma, aberturas de admisión, puertas exteriores y ventanas—. Es la condición que más veces incumple una salida improvisada en una reforma.

Deben disponer de malla antipájaros o elementos similares.

En ventilación híbrida, la boca debe quedar a 1 m como mínimo sobre la cubierta, y además superar la altura de cualquier obstáculo situado entre 2 y 10 m, 1,3 veces la altura de los obstáculos situados a 2 m o menos, y 2 m en cubiertas transitables.

El documento exige además que cada conducto de extracción disponga en su boca de expulsión de un aspirador híbrido o mecánico según el sistema de ventilación, y que los conductos sean verticales, de sección uniforme y registrables para su limpieza cada 10 m como máximo.

Para los conductos de evacuación de productos de la combustión el marco es distinto: la referencia es el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios y la normativa específica de cálculo y diseño de chimeneas, además de lo que establezca la ordenanza municipal correspondiente, que en muchos ayuntamientos añade condiciones propias de altura y separación.

Sección 10

Cómo debe quedar el cajón de obra antes de colocar el remate

Un buen remate sobre un cajón mal terminado sigue dando problemas. Estas son las condiciones que conviene dejar resueltas antes de que suba la pieza.

Conductos individualizados. Cada baño y cada cocina deberían tener su conducto propio hasta cubierta. Compartirlos es la causa habitual de los problemas de ruido, olores y ventilación cruzada entre viviendas.

Los tubos, por debajo de la coronación. La recomendación es dejarlos unos 20 cm por debajo del nivel superior del cajón de obra y sellarlos entre sí con espuma de poliuretano. Así el remate extrae únicamente el aire del interior de los tubos, y no el del propio cajón, que es lo que ocurre si quedan abiertos y lo que arruina el rendimiento de la extracción.

Coronación sólida. Conviene hormigonar sólidamente las tres últimas hiladas de ladrillo, preferiblemente con armadura, para que una racha fuerte de viento no arranque la coronación con el remate encima. Es una precaución barata que se agradece en cubiertas expuestas.

Coronación limpia y a nivel. El remate debe asentar sobre una superficie regular. Una base bien resuelta actúa además como goterón y evita la entrada de humedad por el asiento.

Sección 11

Señales de un sombrerete que no compensa

Sin necesidad de ser instalador, hay indicios bastante fiables.

Solo se vende por medidas cerradas. Si la oferta se limita a tres o cuatro tallas, el ajuste al cajón real va a depender de la suerte.

La ficha técnica no dice la temperatura máxima. Si ese dato no aparece, no hay forma de saber si la pieza vale para tu aparato.

No se menciona el comportamiento frente al viento. Una pieza que solo se describe como «tapa antilluvia» probablemente sea solo eso.

El material se describe como «metal» o «acero». Importa mucho si es aluminio lacado, inoxidable AISI 316 o acero galvanizado sin más, sobre todo cerca del mar.

No hay accesorios de fijación incluidos. La sujeción al cajón es parte de la solución, no un complemento.

No hay planos ni documentación técnica descargable. Si nadie va a poder incorporar la pieza a un detalle constructivo, es que no está pensada para instalarse bien.

Sección 12

La ficha de datos para pedir presupuesto

Con estos datos, un presupuesto se cierra sin idas y venidas:

  • Largo y ancho exteriores del cajón de obra terminado, en milímetros, indicando si el cajón es irregular.
  • Número de unidades.
  • Tipo: estático o mecánico. Si es mecánico, el caudal a extraer o el número y diámetro de los tubos que acometen.
  • Qué evacúa el conducto: humos de combustión, aire viciado o ambos, y con qué aparato.
  • Distancia aproximada al mar, para decidir el material.
  • Acabado: color RAL o acero inoxidable.
  • Necesidades especiales: altura distinta, cara ciega por apoyar contra un paramento, forma no rectangular, unión de dos piezas.
  • Croquis acotado o fotografía del cajón, si hay cualquier particularidad.

El formulario de presupuesto admite adjuntar documentación en PDF, JPG, PNG, XLSX, CSV, DWG y DXF hasta 10 MB, de modo que se puede enviar directamente el plano o la foto de la cubierta.

Sección 13

VENTUM® de Industrias Mas

VENTUM® es la gama de remates de chimenea y ventilación de Industrias Mas, con más de 200.000 unidades fabricadas. Se fabrica a medida, en versión estática y en versión mecánica con motor integrado, en aluminio lacado o en acero inoxidable AISI 316 brillante, con diseño antirretorno y base preparada para un anclaje directo sobre el cajón de obra, sin trabajos de albañilería añadidos.

La gama se completa con soluciones fuera de catálogo para proyectos singulares: formas no rectangulares, alturas especiales, caras ciegas cuando el cajón apoya contra un paramento, piezas de unión para grandes dimensiones y remates para chimeneas de obra y conductos de hormigón. La altura de la pieza y la separación entre lamas se mantienen constantes con independencia de las medidas exteriores, de manera que la capacidad de depresión no cambia al fabricar piezas grandes.

Industrias Mas Salvadó y Sucesores es fabricante de productos de aluminio para la construcción desde 1968, con planta propia en Tàrrega (Lleida) y sistema de calidad certificado ISO 9001:2015.

Para incorporar la pieza al proyecto están disponibles el catálogo técnico, el plano dimensional, el dibujo 2D, el esquema del sistema de ventilación estática y el esquema de funcionamiento aspirante.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el mejor sombrerete para chimenea?+

El que corresponde a tu salida. Depende de qué evacúa el conducto, de la medida real del cajón de obra, del entorno —sobre todo de la distancia al mar—, de la temperatura de trabajo del aparato y de si hace falta garantizar un caudal concreto. Un remate excelente en una instalación puede ser inadecuado en otra a doscientos metros.

¿Estático o mecánico?+

Estático si no hay un caudal que garantizar por proyecto o por normativa: funciona sin consumo eléctrico y resuelve la mayoría de salidas domésticas. Mecánico cuando hay que asegurar la extracción de forma continua, típicamente en ventilación de baños y cocinas de vivienda colectiva.

¿Qué medidas tengo que tomar?+

El largo y el ancho exteriores del cajón de obra terminado, en milímetros. No la medida del tubo interior ni la del ladrillo sin revestir. Si dos caras opuestas no coinciden, se anota la mayor y se indica que el cajón es irregular.

¿Aluminio lacado o acero inoxidable?+

Aluminio lacado para entornos normales: es ligero, resistente a la corrosión atmosférica y no necesita mantenimiento. Acero inoxidable AISI 316 a menos de 2.000 metros del mar, en atmósferas agresivas y en instalaciones de pellet o biomasa, cuyos condensados son más ácidos.

¿Sirve cualquier sombrerete para una estufa de leña?+

No. Hay que comprobar la temperatura máxima de trabajo del remate y cómo está resuelto el conducto: si el tubo llega hasta la coronación o si el remate se coloca directamente sobre la salida de humos. Con combustible sólido conviene consultar la configuración con el fabricante antes de comprar.

¿Qué tamaño de cajón necesito si quiero extracción mecánica?+

Depende del motor, y el motor depende del caudal. Como referencia, los modelos habituales exigen medidas interiores mínimas de cajón de 300 × 300, 445 × 445, 540 × 540 y 610 × 610 mm en orden creciente de caudal. Conviene comprobarlo antes de decidir, porque condiciona la obra.

¿Cómo calculo el caudal que necesito extraer?+

Una estimación rápida: un conducto de Ø100 mm a 4 m/s mueve del orden de 70 m³/h, así que el caudal total se aproxima contando los tubos que acometen al cajón. Para el dimensionado definitivo hay que atenerse a los caudales mínimos que fija el CTE para cada estancia.

¿Qué dice la normativa sobre dónde puede ir la salida?+

Para conductos de ventilación, el CTE DB-HS 3 exige que la boca de expulsión esté protegida frente al agua y a los pájaros y que se sitúe a 3 m como mínimo de cualquier entrada de ventilación, puerta exterior o ventana. En ventilación híbrida añade una altura mínima de 1 m sobre la cubierta y condiciones adicionales según los obstáculos próximos.

¿Merece la pena pedirlo a medida?+

En este producto, sí. Un remate estándar sobre un cajón que no coincide queda holgado —con entrada de agua y riesgo de desplazamiento por viento— o hay que recortarlo en obra. La fabricación a medida no encarece de forma significativa y elimina las dos causas más frecuentes de fallo.

¿Necesita mantenimiento?+

Un remate estático de aluminio lacado o de inoxidable no requiere mantenimiento periódico más allá de una inspección visual cuando se revise la cubierta. En los mecánicos hay que contar con el motor, que sí es un elemento con vida útil y que conviene poder registrar.

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